16 enero 2014

De Sony para tus ojos

Hace un par de semanas comentaba en este mismo espacio un experimento de Sony. Lo califiqué como tal y hoy hago extensivo ese calificativo al visor estereoscópico HMZ-T1. Ojo, eso no quiere decir que sea malo ni bueno en sí mismo. Creo que Sony ha lanzado al mercado un equipo con el que los ingenieros estaban jugando. Y eso es valiente, diferente y divertido.

Pero, ¿qué es este aparato? Al margen de la nomenclatura HMZ-T1, lo llaman Personal 3D Viewer (Visor Personal 3D) y es un equipo formado por dos unidades: un casco en el que lleva básicamente dos pantallas OLED, auriculares, controles y un sistema de correas para ajustarlo a la cabeza. La segunda unidad es la encargada de procesar las imágenes.

La idea es que este equipo de 799 euros cree la sensación de estar metido en un cine 3D con una pantalla de 750 pulgadas, sentado a seis metros, con un ángulo de visión de 45 grados y un sistema de sonido Surround 5.1. Claro, que todo esto es virtual.

Sin embargo, al margen de la virtualización, funciona y tal vez lo más complicado sea colocarse bien el casco y acostumbrarse a él. La colocación es fundamental, porque sino, no sólo va a ser muy difícil llegar a ver bien las imágenes tridimensionales, sino que sería imposible aguantar una película con eso puesto en la cabeza. Hay que tener en cuenta que pesa 450 gramos y que el 90% del peso está en la parte frontal del aparato. Así que hay que esmerarse en el uso de las correas y de la almohadilla para apoyar la frente y que quede sujeto en una posición equilibrada, confortable y que nos permita la visión correcta.

Para conseguir el efecto de estar frente a una pantalla de 228 metros, emplea dos monitores OLED de 0,7 pulgadas que se quedan a unos dos centímetros de los ojos. La distancia interpupilar se puede regular, pero no así las dioptrías, así que hay que usarlo con gafas. La buena noticia es que se puede. La gran ventaja de usar este sistema a la hora de mostrar imágenes tridimensionales es que no necesita emplear filtros: el sistema manda directamente a cada ojo lo que tiene que ver.

Decía que lo más complicado era colocarse el casco y es que, una vez logrado, funciona. El efecto 3D es apreciable, suave, muestra bien el movimiento y el sonido también está bien conseguido.

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