27 abril 2014

Con las nuevas compactas no es preciso una reflex

En la primera década del siglo la fotografía digital dio el gran salto al mercado. El consumidor doméstico pronto se rindió ante sus ventajas. Sin necesidad de esperar a revelar la película y con la posibilidad de ver en pantalla la foto nada más tomarla, la fotografía se convirtió en una experiencia de gratificación instantánea.

El usuario profesional siguió los pasos en poco tiempo, en cuanto los sensores empezaron a mejorar en resolución y nitidez y las cámaras réflex digitales dejaron de tener precios prohibitivos. Hoy, salvo casos muy aislados, prácticamente todos los fotógrafos trabajan en formato digital.

Las cámaras que usan unos y otros, sin embargo, son muy diferentes. En el caso del usuario doméstico la llegada del móvil ha cambiado por completo el mercado de la imagen. La gran mayoría de los consumidores dispara con el móvil. La venta de cámaras compactas ha caído cerca de un 50% en el primera mitad de este año, y esa cifra supone una aceleración de una tendencia vigente desde el año 2010. Los fabricantes están abandonando este mercado —el de las cámaras de lente intercambiable es ya superior al de las cámaras simples— y centrándose en modelos con los que tentar tanto al usuario avanzado como a los aficionados entusiastas.

¿Y para el profesional? Todo apunta a que la tendencia es la misma y que pronto esas grandes máquinas y objetivos pasarán a ser parte de la historia. Sony acaba de presentar dos modelos de cámara compacta equipados con un sensor de "tamaño completo", es decir, con la misma superficie que un negativo de 35 mm. Con mayor superficie, estos sensores tienen la ventaja de presentar menos ruido en escenas con poca luz y capturan las imágenes de forma mucho más nítida. Por lo general, oscilan entre los 24 y los 36 megapíxeles de resolución, aunque calidad de imagen y número de pixeles no son conceptos relacionados de forma directa. Estos son los sensores que usan los modelos de cámara réflex más avanzados.

No son las primeras. Ya existían en el mercado otros modelos compactos equipados con sensores de este tamaño, pero resultaban muy caros, más un capricho de coleccionista que una alternativa real para un usuario profesional. Leica tiene varios modelos (la gama M) y la propia Sony lanzó uno a principios de este año, la RX1. Los precios superaban en todos los casos los 3.000 euros.

La compañía japonesa, en cambio, espera que estos nuevos modelos lleguen al mercado por debajo de los 1.300 y los 2.100 euros. La diferencia fundamental entre ambos es la resolución. La más barata, la A7, tendrá un sensor de 24 megapíxeles. La más cara, la A7r, uno de 36 megapíxeles que, además, prescindirá del filtro de paso bajo, un componente que ayuda a reducir el efecto moiré a cambio de sacrificar algo de nitidez. Muchas cámaras profesionales ofrecen la posibilidad de eliminarlo dado que en parte sus efectos pueden añadirse en la fase de postprocesado.

Los precios son sólo para el cuerpo. Las A7 y 7r utilizan una nueva familia de ópticas dadas las nuevas necesidades de tamaño de sensor y distancia al objetivo. La nueva montura sólo estará presente en cinco objetivos este año, pero esperan tener un catálogo de más de 15 lentes para 2015 y pondrán a la venta adaptadores para otras monturas del mercado. Las lentes pueden llegar a costar cerca de 1.000 euros según prestaciones y luminosidad, así que el conjunto, aunque más barato que las alternativas que había hasta ahora, sigue restringido a los usuarios con mayor poder adquisitivo.

Otros modelos de compactas sin espejo más económicas no presumen de la misma resolución del sensor, pero ganan en prestaciones con cada nueva generación y se encuentran muy cerca de los modelos profesionales en velocidad de enfoque o de disparo, por ejemplo. La mayoría tiene una amplia colección de lentes donde elegir (tres de los mayores fabricantes, Panasonic, Fujifilm y Olympus, apuestan por el formato estándar Micro Cuatro Tercios) y prácticamente todos pueden grabar a resolución 1080p. En total, en la primera mitad de 2013 se pusieron en circulación cerca de 1,3 millones de cámaras compactas sin espejo y de lente intercambiable. En mercados como el japonés ya suponen más del 10% de todos los modelos vendidos.

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